Cuenca capital y Yacimiento romano de Valeria

· Visitando la capital manchega y sus alrededores ·

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Visitamos la capital manchega y algunos lugares interesantes a su alrededor.

A las buenas tardes!

Tras la vuelta del verano de este año vuelvo a la carga con nuevo contenido para el blog. Decir que debido a mi reciente cambio de trabajo no ha habido oportunidad de ir muy lejos, así que he optado por hacer un poco de turismo local por España, concretamente por Castilla La Mancha y Castilla y León (de donde procede gran parte de mi familia tanto por parte de padre como de madre).

Voy a dividir el viaje en dos partes, una para la parte manchega y otra para la leonesa. Así que vamos empezando.

Cuenca capital:

  • Un poquito de historia:

La ciudad de Cuenca, capital de la provincia manchega con el mismo nombre, se origina a partir de la fortaleza musulmana de Qünka. A partir del siglo 12, tras la conquista por parte del rey Alfonso VII, ganó importancia y su fuero. En 1833 se convirtió en capital de la nueva provincia de Cuenca y en la actualidad su economía se centra en el turismo, potenciado desde 1996 cuando su casco antiguo se declaró Patrimonio de la Humanidad por elementos tan importantes como las conocidas Casas Colgadas (símbolo de la ciudad) o su catedral.

Si bien la actividad de la ciudad se centra en el casco urbano, donde están la mayor parte de comercios, tiendas, etc. vamos a centrarnos en el casco antiguo o la ciudad alta. Accedemos a este lugar subiendo por la calle Alfonso VIII y pasando de largo sus túneles (buen sitio para dejar el coche ya que parte de los mismos son ahora un parking).

Siguiendo la calle legamos a la plaza mayor, donde se pueden visitar la catedral y el ayuntamiento. De hecho hemos de pasar por debajo del arco de éste último para poder acceder a la plaza.

El ayuntamiento data de finales del siglo XV y se construyó anexionando varias casas señoriales. Estuvo a punto de derrumbarse varias veces antes de adquirir su aspecto actual.

Por su parte la catedral es Monumento Nacional desde 1902 y sus orígenes están vinculados con la reconquista (de hecho la catedral se erige donde antes estaba la mezquita árabe). Este edificio comenzó a construirse en el siglo XII y es uno de los ejemplos más tempranos del gótico en España pero que conserva elementos del románico. La fachada no es la original, pues tras un derrumbe en 1902 tuvo que reconstruirse en estilo neogótico.

En el interior de la catedral se puede visitar el claustro, que todavía se conserva, además de las diferentes tallas de la última cena, que se sacan en procesión por la ciudad en Semana Santa por parte de la Hermandad de la Santa Cena.

Siguiendo con el recorrido se llega hasta la Plaza de Ronda, justo en la parte trasera de las Casas Colgadas, desde aquí se pueden apreciar unas muy buenas vistas de la ciudad. Bajando la cuesta llegamos hasta el puente de San Pablo, desde donde tenemos las icónicas vistas de estas peculiares casas.

Las Casas Colgadas son el monumento más conocido de la ciudad. Se construyeron aproximadamente entre los siglos XIII y XV directamente sobre la hoz del Huécar. Son uno de los pocos edificios de estas características que todavía perduran en España y reciben el nombre de la «Casa de la Sirena» y las dos «Casas de los Reyes«. En ellas se ubica el museo de Arte Abstracto Español y un mesón. Actualmente su fachada se encuentra en restauración.

Al otro lado del puente de San Pablo podemos visitar el antiguo convento de San Pablo, actuar parador nacional.

El parador se puede visitar, las habitaciones giran entorno al antiguo claustro del convento, donde han instalado la cafetería. Un buen sitio para hacer un alto en el camino y se come muy bien.

Tras visitar lo más destacado de la capital (pero que no lo único que se puede hacer por aquí), saltamos a visitar algo un poco más antiguo.

Yacimiento romano de Valeria

El yacimiento de la ciudad romana de Valeria es una elevación del terreno entre los ríos Gritos y Zahorra, en plena meseta conquense. Está a aproximadamente a unos 20 minutos en coche de la ciudad de Cuenca, y se accede a través del pueblo con el mismo nombre, Valeria. Se puede visitar durante todo el año. Recomiendo verlo al atardecer, especialmente en verano, ya que en La Mancha el sol pega con fuerza y las temperaturas pueden ser bastante elevadas.

Este fue el lugar que los romanos eligieron para edificar Valeria, donde a día de hoy se pueden visitar las ruinas donde se observa la mayor parte del entramado urbanístico de la antigua ciudad, como pueden ser el Domus, la basílica, el aljibe y el ninfeo, que ha sido recientemente desenterrado en las diferentes prospecciones arqueológicas realizadas.

  • Un poquito de historia (antigua):

El fundador más probable de la ciudad de Valeria es Cayo Valerio Flaco. Pertenecía a la gens Valeria, una de las familias más antiguas de Roma y a la que debe su nombre la ciudad. En el 92 a.c. fue nombrado procónsul de Hispania Citerior con el fin de sofocar las rebeliones que los celtíberos estaban protagonizando debido a la crueldad de su antecesor, Tito Didio.

Permaneció en Hispania más tiempo de lo habitual para cualquier gobernador, momento en el que organizaría la administración del territorio y probablemente fundaría Valeria.

En el 85 a.C., este personaje estaba ya gobernando en Galia Transalpina, fue designado imperator y en el 81 a.C. celebraba en Roma el triunfo sobre la Celtiberia y la Galia. A partir de esa celebración parece ser que se retiró de la política y se desconocen las circunstancias de su muerte.

Restos del ninfeo y parte del aljibe y el foro.

En la época de Augusto, fue el momento más importante para la ciudad, ya que obtuvo entonces su estatuto municipal y derechos, con lo que se insertó plenamente en la red de ciudades del futuro imperio. Fue en ésta época cuando vio crecer la mayor parte de sus monumentos públicos y realizado su aspecto de ciudad plenamente romana.

La ciudad de Valeria fue el centro administrativo, político, religioso y de servicios de un espacio territorial muy amplio, el territorio Valeriense, y era su capital. Éste territorio englobó a pueblos indígenas y clanes, con el tiempo se convirtió en la unidad básica de organización de la España romana y, más tarde, fue el origen de los obispados visigodos y con ellos, tras la Edad Media, la base de nuestras actuales demarcaciones comarcales y territoriales.

Tras la desaparición del estado romano, Valeria mantuvo su importancia como obispado y capital administrativa, sin embargo desplazada al espacio que ahora ocupa el actual pueblo.

  • Visitando el yacimiento:

En cuanto a la propia ciudad, Valeria fue un conjunto de núcleos de habitación de los cuales el yacimiento visitable era el centro monumental. Podemos acceder al recorrido pasando previamente por el centro de visitantes, en el propio pueblo y pagando la entrada (1,5€ por persona). El recorrido por el yacimiento lleva aproximadamente hora y media y, ruinas aparte, tiene unas magníficas vistas de la hoz del río Gritos.

Si tuviera que destacar algo del yacimiento sería sin duda el ninfeo. Este edificio era una fuente monumental dedicada en principio a las Ninfas, las divinidades del agua que residen en los bosques y las profundidades y que dan lugar a las fuentes y ríos. En esta parte de la ciudad hay una caída abrupta hacia la ladera del cerro, con lo que se construyó un muro de contención para retener el agua del aljibe (y los cimientos del foro, situado justo a su lado) y, de esta manera, aprovechar para construir el ninfeo, a fin de embellecerlo. La estructura de madera que se observa es la reconstrucción de la terraza del mismo.

Su parte baja se divide en 13 tabernae (tiendas o talleres) separadas en dos ambientes, cuyos muros sirven a la vez de contrafuertes para la estructura del foro. Delante del ninfeo discurría el Kardo – calle principal orientada de norte a sur de la ciudad – y de la que aún se conservan restos del pavimento.

Otro de los elementos que se conservan en el yacimiento son los aljibes. Eran elementos esenciales para el suministro de agua de consumo, se cree que había varios repartidos por el asentamiento pero sin embargo el mejor conservado (o el único que queda) es el situado en el centro del yacimiento. Se utilizaba para decantar el agua que llegaba a la ciudad a través de los acueductos y se suministraba al ninfeo a través de tuberías de plomo.

Aljibe

Si bien no tiene nada que ver con el foro romano u otros yacimientos, es un lugar que merece la pena visitar, pues nos permite conocer cómo funcionaba una ciudad romana. A día de hoy las excavaciones continúan en los alrededores, por lo que, quién sabe, en un par de años este lugar podría contar con nuevos elementos antiguos que visitar.

Y hasta aquí la entrada de hoy, espero que os haya gustado y que os anime a visitar la provincia de Cuenca.

Saludetes y hasta la próxima!

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