Nakasendo: Travesía de 8,3 km por los alpes japoneses (Tramo Magome-Tsumago)

· Ruta de Nakasendo ·

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Recorremos parte de la ruta de la Nakasendo, antiguo tramo que unía Tokio y Kioto a través del valle del río Kiso. Concrétamente recorremos el tramo Tsumago-Magome.

A las buenas tardes!

En la entrada de hoy recorreremos parte de la ruta de Nakasendo (literalmente traducido, camino entre montañas), ubicada en el valle del río Kiso.

  • Nakasendo, un poquitín de historia:

La ruta de Nakasendo era una de las varias rutas que conectaban al antigua ciudad de Edo (lo que hoy en día es Tokio) con Kioto a través del valle del río Kiso. A lo largo de esta ruta se encuentran varias estaciones de descanso, pequeños enclaves donde los viajeros paraban para descansar del viaje de una ciudad a otra. Dos de dichas estaciones son los pueblos de Magome y Tsumago, enclaves importantes para el comercio debido a su ubicación en esta importante ruta (y por lo tanto pueblos de gran prosperidad).

Después de la restauración del gobierno de Meiji, estas rutas se abandonaron debido a la implantación de medios de transporte más avanzado y, por lo tanto, estos pequeños pueblos cayeron en el olvido. Sin embargo, teniendo conciencia de su importancia histórica, estos pueblos invirtieron en su pasado, restaurándolos a una apariencia igual o similar a la que tenían en el periodo Edo.

Tras esa restauración, se convirtieron en lo que hoy en día se conoce como Post-towns (pueblos de postal), un fiel reflejo del Japón feudal, lo que supone una excursión interesante de cara a ver cómo era esta zona en el pasado.

  • Cómo llegar:

Nuestra llegada fue desde Matsumoto, para llegar desde aquí cogemos de nuevo el expreso Shinano hasta la estación de Nakatsugawa, una vez ahí, a mano izquierda de la estación está el autobús que te deja en el pueblo de Magome, donde comenzamos la excursión.

Decir que también se puede empezar la excursión desde el pueblo de Tsumago, para ello hay que bajarse en la estación de Nagiso y coger el autobús hasta Tsumago. Sin embargo, las chicas de la oficina de turismo de Matsumoto (muy majas y con perfecto inglés) nos desaconsejaron hacer la travesía en ese orden ya que, aparte de porque más de la mitad de la ruta es cuesta arriba, las lluvias en la zona podían hacerla algo arriesgada (por los resbalones).

  • Magome-juku:

El autobús nos deja en la estación de Magome, cerca de la estación podemos encontrar la consigna de transporte de equipaje, que, de contratarla, nos lleva las maletas de Magome a Tsumago (o al revés) para poder hacer la travesía de manera más cómoda.

Cruzando la acera nos metemos de lleno en el pueblo de Magome, que se construye sobre la ladera de la montaña. Subiendo por las cuestas del pueblo visitamos el molino de agua y pasamos junto a varios puestos que venden comida o agua para el camino, además de los diversos museos que hay en el pueblo.

Paseando por sus calles nos encontramos con con la gente que está comenzando o acabando la ruta, además de los habitantes del pueblo.

Hacia la mitad del pueblo nos metemos por una estrecha calle, desde la que llegamos a uno de los santuarios de Magome (Eisho-ji), desde donde se pueden observar las vistas del pueblo y de los campos de arroz, además de visitar el templo y su cementerio, atrapado por la naturaleza.

Una vez terminada la visita al pueblo de Magome, nos ponemos en ruta. Unos letreros de madera indican con frecuencia el camino, con lo que perderse es difícil (todas las intersecciones están marcadas). El primer hito de la ruta es el puerto de Magome-juku, desde el que se pueden observar las vistas del pueblo y de las montañas.

A partir del puerto de Magome-juku la travesía es por los senderos entre montaña, a pesar de la lluvia la travesía es agradable y pudimos completarla sin problemas (aunque nos llevara más tiempo de lo que dicen la mayoría de las guías). Justo después de Magome nos encontramos con una hilera de casas tradicionales, al final de dicha hilera podemos visitar el santuario sintoista de Kumano.

A partir de aquí el sendero está salpicado de varias casas tradicionales japonesas y refugios de montaña donde vive gente que, por un precio simbólico, te invita a pasar a tomar el té y a descansar en una típica casa de campo japonesa (suelo de tatami y el brasero en medio de la habitación con su olla de té).

También hay bastantes pequeños santuarios repartidos por el camino, además de señales que explican la ruta de la Nakasendo y las paradas y estaciones de descanso que te encuentras por el camino, os dejo un par de fotos sacadas con el móvil (aquí no pude utilizar mucho la cámara por la lluvia).

Además de estos refugios de montaña, por el camino nos podemos encontrar una serie de campanas, que se tañen para alejar a los osos que viven en la montaña.

A escasos 2 kilómetros de Tsumago, nos encontramos con las cascadas del hombre y la mujer (男滝女滝), a las que merece la pena hacer un pequeño desvío antes de proseguir con la ruta hasta el pueblo.

Finalmente, tras 3 horas y media andando, nos topamos con el pueblo de Tsumago, que es la viva estampa de un pueblo samurai (de película total). Cerca del pueblo (en la zona sur) se pueden visitar las ruinas del antiguo castillo de Tsumago, sin embargo nosotros nos ceñimos a recorrer las calles del pueblo.

Tras la visita al pueblo comimos en un restaurante que hacía fideos soba caseros, tras probar este plato casero y tradicional, nos pusimos en marcha hacia la parada de autobuses del pueblo, donde cogimos el autobús a Nagiso, para después volver en tren a Matsumoto.

Recomiendo disfrutar de las vistas del valle en el viaje de vuelta a Matsumoto, que son espectaculares.

Y hasta aquí la entrada de hoy, espero que os haya gustado y que os anime a realizar esta pequeña travesía.

Saludetes y hasta la próxima entrada.

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